LA FUERZA DE CARAJO EN COSQUIN ROCK
Enero 23, 2007
“Para nosotros COSQUIN ROCK es un lugar donde hay mucha onda, mucha gente, se ponen al palo y uno desde arriba si o si tiene que hacer el aguante.”
Seis de la tarde del primer viernes de enero de 2007 y nuestro llamado telefónico interrumpe por unos momentos el ensayo de CARAJO. La siempre amable y predispuesta voz de Marcelo “Corbata” Corvalan (bajo) nos responde desde el otro lado de la línea y hablamos del nuevo disco que están terminando de grabar y sus expectativas para la presentación de la banda en COSQUIN ROCK 2007
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LOS CALIGARIS: “Canciones para ver”
Enero 23, 2007
Defendiendo y enarbolando la bandera de divertir hasta el final, LOS CALIGARIS, abren el escenario principal de COSQUÍN ROCK, el domingo 11 de febrero.
Los Caligaris llevan más de 10 años de trayectoria enarbolando la bandera de “divertir hasta el final”. Éstos 13 músicos son artífices de un estilo único e innovador en el cual no sólo se fusionan diversos géneros musicales sino que, además, desarrollan rutinas circenses, actuaciones y bromas en el escenario ofreciendo, en cada performance, “Canciones para ver”.
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Se separa Molotov
Enero 16, 2007
El grupo mexicano aduce diferencias creativas y problemas económicos con el sello discográfico Universal para justificar su disolución.
La banda mexicana Molotov se separará debido a problemas económicos y diferencias creativas, dijeron algunos de sus miembros por separado. Paco Ayala, bajista y vocalista de la popular agrupación, dijo que estaban algo cansados debido a la gran cantidad de espectáculos que ofrecieron el año pasado. “El año pasado hicimos 100 shows en cuatro meses. No lo hemos querido anunciar, pero es casi seguro que nos separamos”, dijo en entrevista con el diario Excelsior publicada el viernes.
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Alejandro Lerner y su nuevo disco
Septiembre 28, 2006
Alejandro Lerner encara una nueva etapa: hoy saca un disco a beneficio
del Hospital Garrahan, “Canciones para gente niña”. Admite que la
paternidad es su asignatura pendiente. Habla de su mujer, también
cantante. Y de sus proyectos. La entrevista de Lucila Olivera, para
Clarín.

Contento y en paz con su vida profesional y personal, Alejandro Lerner
se anima a buscarle nuevos colores a su paleta. Compositor, cantante,
tecladista y productor, en lo musical, digamos que se dio todos los
gustos. Además de edificar su propia carrera solista, trabajó con
Santana, Carole King, Air Supply, Luis Miguel, Alejandro Sanz, la
Sole… Y quiere más. Será por eso que se animó a ponerse al hombro un
disco, Canciones para gente niña, que hoy sale a la venta —como parte
del Programa Petrobras, energía para los niños—, a total beneficio del
Hospital Garrahan, y donde se desnuda en letras, casi todas
autorreferenciales, compuestas años atrás.
Cómodo, en una habitación del Hotel NH City en el que para en Buenos
Aires, se lo ve sereno, amable. Y admite ante Clarín que en lo personal
sólo e falta tocar una cuerda: la de la paternidad. Y se dispone a la
charla, llena de recuerdos, proyectos y sueños.
“Canciones para gente niña —arranca Lerner—, estaba dormido hace 16
años. Y ahora, a punto de terminar mi contrato con Universal, quise
darme el gusto, documentarlo como un evento creativo y anímico mío,
jugar con las canciones, que no tienen nada que ver con los rankings. Y
es renovar la apuesta: siempre quise ser ecléctico. Petrobras me dio el
apoyo económico y el fin es solidario. Todo cerraba”.
¿De dónde vienen las letras?
Mi contestador lo compuse cuando empecé a recibir llamados de
desconocidos. Era abrumador y ese aparatito me protegía. También incluí
La escuela, que es parte de la campaña de alfabetización nacional, y
Niños del 200, que representó al país en el Día del Milenio. Las
canciones tienen que ver con mis experiencias, sobretodo de chico.
¿Cómo eran esos tiempos?
Me gustaban las películas de vaqueros. Vivía en el departamento de
la calle Aráoz donde sigue mamá. Soy estable, la relación con el
barrio, mis amigos y mi historia no se perdieron. Antes de los 20
compuse El vals del hipocondríaco, que está en el CD y tal vez es la
que más me represente: me gustaba llevar remedios a todas partes.
¿También a las fiestas?
No tanto, pero iba con mi aparatito para el asma. Hoy, a los shows
llevo unos botiquines espectaculares. Hay antialérgicos, remedios por
si te duele la barriga, si no te duele. Y todos lo pueden usar.
¿Ahondaste en el por qué de tus dolencias?
Uno a veces es hipersensible y la sensibilidad te lleva a que tu
cuerpo reaccione hasta a los cambios de temperatura. Soy alérgico, es
así. Pero, por otro lado, desde chico hice deporte. Practicaba judo,
voley, natación. Ahora juego al pádel, al fútbol y hasta buceo. El
deporte es un buen equilibrio para esta vida de viajes que llevo.
¿Y cómo es esa vida?
Tengo dos ritmos: el del artista que sale a la ruta y el del
compositor que tiene que reencontrarse con su creatividad. Son seis
meses en Los Angeles y otros seis acá. Desde que llegué, hace dos
semanas, ya di más de diez conciertos por el país, Chile y Paraguay. En
Los Angeles, tenemos con mi mujer (Marcela García Ibáñez) un
departamento en Tuluca Lake, en el valle de San Fernando, una zona muy
linda, arbolada, con vista a las montañas. Hay pileta, donde nado a
diario, y un gimnasio. Allá entendí que necesitaba tiempo para
componer, para vivir cosas de mi propio mundo personal.
¿Eso incluye ser papá?
Sí. Dios o el destino me dieron la posibilidad de cumplir la mayoría
de mis sueños profesionales. Por tener una compañera y poder soñar de a
dos, tengo pendiente tener un hijo. No quiero pasar por esta vida sin
vivir esa experiencia, poder transmitirle lo que somos y aprender lo
nuevo que ese espíritu traiga. Con mi mujer estamos juntos hace dos
años y ella me acompaña muy bien. Mirá que no es fácil ser la mujer de
un artista que viaja tanto.
¿Siempre viaja con vos?
Casi siempre. Si no, hago como con el resto de mi familia y mis
amigos: nos conectamos por Internet, con camaritas. Cuando uno tiene
una vocación tan fuerte y pone mucha libido y energía en lo
profesional, realmente hay que tener vocación de acompañar. Ella tiene
su parte artística también: canta, está tocando la guitarra, disfruta
de mis momentos creativos. Y me inspira: le compuse muchas de las
canciones que estarán en mi próximo disco.
¿Cuándo sale?
En marzo o abril. Lo voy a grabar acá y allá. Tal vez participe
Dominic Miller (guitarrista de Sting), como lo hizo en otras
oportunidades.
¿El te lo presentó a Sting?
Sí, fue este año en un recital en Las Vegas. Dio un concierto
genial. Los Angeles me permitió encontrarme a componer con gente como
Carole King, Gino Vanelli, compuse letras para el último disco de
Andrea Bocelli, para el hijo de Paul Anka. Laburé con gente increíble.
¿Cómo son estas estrellas?
Carole es como una amiga de la infancia. Nos presentó Humberto
Gatica (productor). Fui a su casa a componer, después grabamos a dúo.
Lo mismo, Gino. Ahora me pidieron que cante unos demos a dúo con Tony
Benett. ¿Sabés lo que me pasó? Estoy aprendiendo a tocar la armónica, y
cuando fui a comprarla, me encontré con Stevie Wonder. ¡Stevie Wonder!
¡Casi me muero! Me acerqué, le tomé la mano y le conté que soy
compositor y admirador suyo. Fue muy cálido. Me pidió que le mande
material.
También tocaste con Santana.
Este año terminamos la gira Latinoamericana, y antes, la de Estados
Unidos. Es un maestro, un chamán, tiene una gran fuerza espiritual.
Hasta meditamos juntos.
¿Lo hacés a diario?
Casi. Una vocación mía, tan fuerte como la música, es la espiritual.
No estoy hablando de religión. La espiritualidad, entiendo, es
universal: Dios, nosotros, el Universo, somos uno.
Un disco solidario, otro en camino, giras, planes de hijos, ¿qué más?
(se ríe) Estoy armando con Susana Romano un libro de fotografías,
poemas y dibujos que recopilé, que fui haciendo yo. Empecé a sacar
fotos hace tres años y el estilo es medio fuera de foco. Se va a llamar
Luces y alas. Quiero mostrarle a la gente distintas facetas de mí. Esta
es una etapa nueva en mi vida.
Fuente: Clarin
Bono confirma que habrá nuevo disco de U2 en 2007
Agosto 28, 2006
El cantante de U2 lo ha asegurado durante su visita a la duodécima edición del festival de cine
de Sarajevo (Bosnia). En principio, el próximo álbum de estudio de la banda irlandesa estará producido por Rick Rubin y Jacknife Lee y el ingeniero de sonido será Greg Fidelman. Las sesiones de grabación comenzarán en septiembre.
Durante su visita, de esta última semana, a Sarajevo, el líder de U2, Bono, anunció, en una entrevista a la televisión bosnia, que su grupo planea editar un nuevo álbum de estudio en 2007.
“Me gustaría pensar que estamos haciendo nuestro mejor trabajo, que publicaremos el próximo año, y eso es lo más importante. Nos gusta tocar juntos y nos hemos reunido para hacerlo. Hay química entre nosotros. Y, ahora, The Edge toca la guitarra como nunca le había oído antes. Así que creo que lo mejor está aún por llegar”.
Bono llegó a la capital bosnia, el pasado 20 de agosto, para asistir al Sarajevo Film Festival. Ésta es su segunda visita al festival de cine de está ciudad, al que acudió, cómo puede verse en la foto, acompañado de su esposa, Ali.
Fuente: Zona Musical
PEPSI Music - Fear Factor
Agosto 27, 2006
Luego de 16 años de carrera, Fear Factory llegó a Buenos Aires para abrir su primera gira
sudamericana. La banda fundadora del cyber-metal hizo delirar a sus fanáticos con sus temas más clásicos pero dejaron sabor a poco con una prestación de escasos 75 minutos. Entrá y dejá tu comentario del concierto.No puede decirse que no cumplieron con la expectativa, pero lo cierto es que cuando se encendieron las luces del estadio Pepsi Music (ex Obras), la inmensa mayoría del público no parecía entender que el show había terminado luego de 75 minutos de potencia extrema. “Lo bueno si es breve, dos veces bueno” reza el refrán. Y el concierto con el que Fear Factory abrió su gira latinoamericana cumplió con los adjetivos del remanido adagio.
Y es que de por medio había una gran expectativa en varios seguidores que aguardaron desde el principio de la década del noventa, cuando la inmensa mayoría de las bandas metaleros incluían a estas Pampas en su agenda, llámense clásicas como Iron Maiden, Metallica, Megadeth o Sepultura, o menos renombradas como Kreator, Saxon y Exodus.
Vinieron de a decenas, pero Fear Factory, que comenzaba a sellar su impronta en un nuevo sonido, el cyber-metal, no había puesto nunca un pie en la Argentina.
Pero la primera vez lo hizo pisando fuerte, ya que abrieron con 540,000 Degrees Fahrenheit, el primer track de Transgression, su última placa. El tema que le puso nombre a ese disco fue la segunda canción que ejecutaron.
Tan solo con eso ya Burton C. Bell mostró, también en vivo, porque es uno de los mejores vocalistas del metal. Al verlo en escena se piensa que es la encarnación musical de doctor Jekyll y Mr. Hyde, el personaje de la literatura del terror en el que convivían dos seres, uno apacible y otro despiadado.
Pues bien, en el estadounidense habitan dos voces, una básica, primitiva y bestial, la que acarrea desde su esencia propia del death metal, pero también otra que se ubica en las antípodas, melódica y que hasta se anima a coquetear con fraseos de rap. Y eso indudablemente es uno de los sellos de la banda
El otro lo marca el soporte alucinante que generan el guitarrista Christian Old Wolbers, el baterista Raymond Herrera y el bajista Byron Stroud.
Bell es el rostro de ese Terminator construido por la banda, los otros tres son los engranajes de una verdadera máquina de potencia.
“Esta es la primera vez que tocamos en Sudamérica en toda nuestra carrera, y estamos muy contentos de que sea en Buenos Aires el comienzo”, se escuchó desde el micrófono del vocalista, para que el público delirara.
“Pero ahora los vamos a llevar en un viaje en el tiempo. Vamos a irnos a 1995, vamos a tocar algo de Demanufacture”, anunció Bell y comenzó el ensueño.
Lo que siguió a continuación fue uno de los puntos más altos de la noche: Demanufacture, Self Bias Resistor y Zero Signal, tres tremendas descargas del álbum fundamental de la banda.
Resultaba increíble la precisión de Wolbers, Herrera y Stroud, empeñados en ejecutar aun a mayor velocidad a los ya de por sí velocísimos y machacantes temas. Bell practicaba el juego que mejor maneja: en una estrofa acariciaba los oídos y al instante los sacudía como de un puñetazo.
Luego llegó el momento de recorrer Obsolete, el cuarto trabajo en estudio de los Fear Factory, quienes decidieron hacerlo con dos clásicos como Shock y Edgecrusher, para que las cabezas revolearan y el “hey/hey/hey”, acompañado de saltos constantes, se apoderara del estadio.
El concierto se estaba poniendo verdaderamente “al dente” y se esperaba lo mejor. Luego del inevitable paso por canciones de las primeras placas, y con el celebrado Archetype, uno de los temas más cantados, el público empezó a pedir por Replica, el mayor hit de la banda y que en su momento le abrió un lugar en MTV.
“Pero eso viene al final del show”, replicó Bell. Y entonces comenzaron los acordes de Linchpin y el grito de “Can’t take me apart” retumbó en todo Núñez. La fábrica ya había calentado máquinas y esa prestación fue inolvidable con el vocalista poniendo un énfasis detallado en la letra y arengando a los espectadores para que lo acompañaran, mientras Wolbers y Stroud sacudían las cabezas como enajenados y Herrera parecía que iba a tomar vuelo con el ímpetu que le ponía al doble bombo, que sonaba con el poder de un redoblante.
Y entonces sí, para mantener la adrenalina bien arriba apareció Replica, coreada a más no poder. Pero como bien lo había anunciado Bell, era el final del show. Los integrantes de la banda se fueron e instantes después volvió el vocalista para entonar Timelessness, la pieza en la que muestra su rol más armónico mientras una pista con sonidos de teclados lo acompaña de fondo.
Y fue todo, apenas habían transcurrido 75 minutos y, salvo por el propio Bell, quien dijo una frase de ocasión, y Wolbers, quien se paseó muy subrepticiamente con una filmadora por entre los instrumentos, no hubo una despedida formal de la banda. Es decir, no se agruparon en el medio y saludaron ni nada por el estilo. Una actitud algo extraña, cabe decir.
Al fin y al cabo, en un cyborg habitan la pasión del hombre con la frialdad de la máquina.
Chabán: la vida antes y después de Cromañón
Agosto 25, 2006
Desde la cárcel, Omar Chabán no sólo dio su visión de la tragedia. También habló sobre
toda la repercusión que abrió Cromañón y de su carrera en el rock y el teatro antes del desastre.
La extensa charla con Omar Chabán en la cárcel de Marcos Paz se desarrolla en la tarde del jueves 17 de agosto. Durante todo ese tiempo, nunca deja de gesticular, de mover las manos y los brazos. Todo eso sucede en el ámbito de una sala diminuta, apenas iluminada por un haz de luz que entra por una pequeña ventana.
El verborrágico Omar Chabán vuelve una y otra vez sobre aquella noche del 30 de diciembre. Ejerce una defensa a ultranza. Por momentos, algunos instantes, la entrevista salta hacia otros temas: el teatro, el rock de las décadas del 80 y 90, es decir, su vida antes del trágico día. Recordemos: más de veinte años atrás Omar Chabán abrió el Café Einstein –un sótano en Córdoba y Pueyrredón– con las actuaciones de los entonces novatos Soda Stereo y Los Twist. Una historia que se extendería más tarde a Cemento –con quejas eternas de los vecinos y una inhabilitación por tener una parilla adentro- y a Die Shule. Y que protagonizarían decenas de bandas. Esa historia no sólo estuvo ambientada en el rock: también fue muy afín al teatro under. Pocos días atrás, una parte de la patria del rock publicó una solicitada en defensa de Omar Chabán. Entre otros firmaron los integrantes de Miranda!, Intoxicados, El Otro Yo, Bersuit, Attaque 77, Villanos, Nativo, Todos Tus Muertos y Arbol. También hubo muchas ausencias notables. De todos esos años previos y posteriores al desastre habla Omar Chabán en la entrevista: su relación con los conjuntos, el dinero, el rock, su carrera, el teatro y su negación a rotularse como empresario: “A los grupos los iba acompañando y apiolando cómo convenía el juego. Era como un acompañante. El grupo podía transferir a mi las ansias de hacerse famoso. Yo sabía escuchar a los grupos. Fui un buen escuchador. Por ejemplo, yo descubrí lo nuevo en Callejeros”.
“Tampoco el efectismo. Hay algunos que no pudieron llamar. Pero me apoyan el Indio Solari y Charly, con quien no me llevaba bien, también me apoyó. Dante Spinetta dijo una tontería: que yo cortaba el agua para que la gente vaya a chupar. La gente que tocaba en Soda también habló de la responsabilidad del público”.
“Era genial. No era el público de Viejas Locas. Era muy ameno, simpático. Yo los saludaba a todos. Los que desataron la tragedia fueron un público anexado. Porque cuando viene la onda cholula se te pegan como imbéciles. Sus normas internas son muy autoritarias”
“A Roberto Pettinato, que habló mal de mi, le recuerdo que a Pachuco Cadáver, banda en la que tocaba él, la bancaba yo, porque me gustaba. Perdía plata ¿Sabés cuanto tiempo tarda un grupo en hacerse famoso? Diez años. Y cuando perdía plata, la diferencia me quedaba colgada a mi”.
“A mi nunca me importó la guita. Siempre pienso en la estrategia. Le dije esto al juez y no me creía. Soy soltero, yo iba los domingos y compraba libros y ropa. No tenía coche. Tampoco aparentaba tener plata. Cuando Luca Prodán escribió Quiero dinero (registrado en el primer disco de Sumo Corpiños en la madrugada) y me mencionó en la canción, se trató de una ironía. El era muy inocente, venía de una familia de plata y me acuerdo que jodía con nosotros, los dueños del Café Einstein. Lo más importante es remarcar que nos veía como personajes importantes en su vida, porque nos puso en la canción”.
“El rock sólo dura sólo cinco años más. Van a quedar todos grupos viejos. No va a surgir nadie porque no hay lugares para tocar. (La productora) Pop Art ya los agarra famosos ¿Cuándo generó un grupo? ¿Cuándo generó un grupo (Daniel) Grinbank? El que se rompía el lomo era yo. Y también lo cagaron al dueño de Marqueé, que generaba a los grupos y después venían a Cemento. Cerraron ese lugar. Ahora no existe. Es una locura lo que pasa”.
“Yo fui el primer tipo que venía de la calle Corrientes, con formación entre comillas intelectual o artística, que empezó a cobrar entrada. Y esto, que parece una tontería o un chiste, implicó que después exista (Darío) Loperfido, implicó que la cultura distinta pueda significar dinero. Fue formativo. Esa relación entre el teatro San Martín, Jorge Glusberg y el boliche New York City. Yo era un personaje simpático, que te cobraba una entrada y que además no era un bolichero tradicional. Eso ganado hoy volvió hacia atrás con la idea del pecado respecto a lo festivo. Ahora divertirse debe ser culposo”.
“Yo les diría que hice todo lo humanamente posible para cuidar a los que estuvieron esa noche ahí. Mi historia es la de ayudar a gente de teatro, de música. Estuve ahí tratando de cuidar a los chicos. Fui el que puso la alerta. Al público yo lo consideraba sagrado. Hice todo lo posible para que esto no ocurriera. No pude saber lo del techo, tampoco que iban a entrar estos tres tipos, pero nadie lo sospechaba”.
“Al principio me veía acá una persona distinta todos los días. Creo en el recogimiento interior y en la verdad. Pero mi vida es miserable. No tengo plata, no tengo nada. Estoy viviendo de mis amigos que me hacen favores. Soy más pobre que las ratas. En la cárcel primero solamente leía y después se me iba la cabeza. Ahora hago gimnasia y se me va la cabeza. Dibujo y se me va la cabeza. Y cuando duermo se me va la cabeza. Es un duermevela constante”.
“Yo hice obras de teatro en las que le pagaba a la gente para que me venga a ver. Yo fui el mejor actor under con Guillermo Angelelli y Carlos Velloso. El under empezó en el 82 en el Einstein. Después larga el Parakultural. Pero yo me fui aislando, me quedé en el personaje y el establishment quedó por otro lado”.
“Como dice mi hermana, las letras de Callejeros parecen intelectuales y después les vino el arrabal en el sentido de que se pusieron muy ingenuos con la causa judicial. No escuché su nuevo disco”.
“Nunca me gustó el rock. Me gusta la música barroca, la de la edad media, la religiosa y la sofisticada. Yo siempre viví una actitud crítica con el rock, pero tenía una pujanza increíble”.
“Si tuviera la oportunidad de poner otro boliche, jamás me metería de nuevo. No me hacen más la trampa, el coco. Por eso digo: intelectuales y artistas, no se comuniquen con las masas”.
Spinetta criticó duro a Pettinato
Agosto 15, 2006
El Flaco la emprendió contra Roberto Pettinato. En una conferencia de prensa en Mendoza,
adonde fue a presentar su último disco Pan, se refirió al conductor y periodista. “Después de ver lo que hace en TV, me parece un farabute”. La controversia.
Spinetta evita conceder entrevistas pero cuando se presta a la prensa, a veces se dedica a pegarle. Hace un tiempo hizo en público la crítica de una crítica publicada en un medio nacional. Lo más curioso es que la nota era muy favorable. Ahora vuelve a las andanadas ¿El destinatario de la furia? Roberto Pettinato. De gira por Mendoza, donde presentó su último disco Pan junto a su grupo que integran Sergio Verdinelli en batería, Nerina Nicotra en bajo y Claudio Cardone en teclados, Spinetta habló de todo: su presente, la banda, sus gustos musicales y la familia ampliada a 5 nietos. Sin embargo, cuando salió el tema de la prensa, emprendió contra el conductor Roberto Pettinato, que también es el director de La Mano. El número de junio de la revista estuvo dedicado a la obra y la vida de Spinetta, con artículos de periodistas especializados que analizaron distintos aspectos, facetas y momentos de su carrera.
Puntualmente lo que dijo Spinetta, que reprodujo el diario Los Andes de Mendoza, fue lo siguiente: “Lo de la revista La Mano fue horrible. Es un vudú de prensa, con fotos sacadas de sesiones viejas, como la de la tapa. Es como un boicot a pesar de todos los halagos. Cuando yo no esté en este mundo hagan de mí lo que quieran pero mientras yo esté aquí, no me rompan las bolas”. Y además manifestó que “Pettinato es muy grosero; en sus programas, en sus ideologías, lo demuestra. Pone escritos de un tipo que se hace pasar por izquierdista cuando es un tremendo fascista; lo hace hablar en contra mío. Pettinato es del mismo palo, un fascista. En un momento lo quería pero ahora, después de ver lo que hace en TV, me parece un farabute. La nota la hicieron con una extracción de la parte más amarillista del libro”. Aún no hubo una respuesta de Roberto Pettinato frente a estas duras críticas.
Palo Pandolfo, casi de entrecasa
Julio 20, 2006
Con guitarra acústica, el solista se regodeó en su perfil tanguero, sin olvidarse de Don
Cornelio y Los Visitantes. La crónica de Germán Arrascaeta, para La Voz del Interior.
Difícil situarse objetivamente frente a Palo Pandolfo. Es que el tipo entregó obras cumbres del rock de arrabal. Con Don Cornelio, a fines de los ‘80, lo hizo entre la luminosidad asistida de Andrés Calamaro (Don Cornelio y La Zona, el disco) y un coqueteo con los extremos y el ser nacional (mucho, pero mucho antes que Bersuit, y en Patria o muerte). En los ‘90, tanto trajinar de adoquín se filtró en la obra de Los Visitantes (mucho, pero mucho antes que Los Piojos y, va de nuevo, que Bersuit).
Entonces, cuando uno asiste a un concierto como el que Palo ofreció el viernes, en un Luz y Fuerza lleno de treintañeros al que rock actual no los representa, no sabe si enojarse por lo chanta que resulta al dejar sus perlas libradas a su suerte o, como dice Spinetta, darle “gracias por estar”.
Palo partió su show en tres, La primera parte lo tuvo solo, sentado y con su acústica como caja de resonancia de cierta taquicardia ciudadana y folklórica. Y en ella, hizo comulgar loas inteligentes a la madre tierra con su clásico Cenizas y diamantes. En la segunda, se sumaron los guitarristas de Me Darás Mil Hijos, la banda de apertura, para entrarle de lleno al “gotán”. Por entonces, la alternancia fue entre el brillo interpretativo de Balada de los tres ahorcados, con música del Tata Cedrón sobre poema de Juan Gelman, y la revisión de Sur. Ésta última estuvo muy cercana al clisé, con el remate de la interpretación jaqueado por el olvido de la letra. ¿Era necesario airear ese berretín? El equilibrio en materia de excelencia llegó con las versiones de La búsqueda de la estrella (Spinetta, del ‘71) y Vamos mujer (Quilapayún).
Vamos a la tercera, la más divertida, según Palo. En ella se sumaron un contrabajista, que no fue Federico Ghazarossian, y un baterista, y se entregó el repertorio más complaciente. Sangre, Antojo, Ella vendrá, Bip bap um dera y Todos somos el enviado, entre otros, fueron ejecutados como si la entrega fuera de entrecasa. Y, la verdad sea dicha, hubo clima para algo semejante: el público era cautivo y tolerante a repasos con pifies y con el vibrato característico de Palo, que suele desembocar en un estuario de gritos y voz ronca.
Más allá de la sensación de que sus canciones serán clásicos obligados de la música popular argentina, por allí quedó la sensación que Pandolfo nos debe un show. Ya pagará.
Publicado en Diario La Voz del Interior
Enrique Bunbury, el último punk ardiente
Mayo 31, 2006
Hace poco nadie apostaba por su carrera en solitario, pero el ex líder de Héroes del Silencio demostró que lo suyo es un constant concept que lo mantiene en la cima. Honesto, lúcido y brutal, Enrique Bunbury ha vuelto al estudio de grabación, y en esta entrevista exclusiva apunta sus dardos contra la tiranía del público y el comercio del rock.
![]() Enrique Bunbury |
Enrique Bunbury. Zaragozano. 39 años. Dice “ahora me voy con los míos”, y cruza como si volara el patio colonial del Hotel Cortés. Su ropa negra, su cuerpo pequeño, esa costumbre de usar lentes para sol en la oscuridad, producen un efecto hipnótico. Es como si alguien te estuviera leyendo El cuervo en voz alta: …”y su mirada aguileña es la de un demonio que sueña, cuya sombra el candil en el suelo proyecta fantasmal…”. Quién sabe si dentro de muchos años, cuando él no lleve con tanta hidalguía el traje negro y las gafas oscuras en la noche mexicana, alguien pueda recitar de memoria algunas de sus letras como todavía existen personas que pueden recitar de memoria las palabras de Edgar Allan Poe.
Los fans, los periodistas, no son “los suyos”. “Los míos”, afirma son los músicos que desde hace tres años lo acompañan en la mayor aventura estética y ética de su vida: construir una obra musical en solitario que lo haga sentirse digno. Tiene enemigos declarados: no lo quieren Joaquín Sabina ni Fito Páez. Tiene amigos amantísimos: Loquillo, Andrés Calamaro, Jaime Urrutia. Tiene un buen par de canciones (”Pequeño”, “Lady Blue”, “Sí”, “Sácame de aquí”, “Lejos de la tristeza”, “Extranjero”). Y tiene clase. Clase animal. Animal de escena. Voz arraigada en una heroicidad de antología. Héroe, al fin, del silencio.
Santiago Auserón, el líder de Radio Futura, su paisano, dice que usted y él se parecen espiritualmente, pues ambos cultivan la estética grupera más que la del cantautor nato. ¿Es realmente así? ¿O usted ya se convirtió en un cantautor hecho y derecho?
Yo creo que soy más egoísta que Santiago. Pero sí coincido en que ambos tenemos una absoluta responsabilidad social respecto a lo que hacemos. Somos muy conscientes de que a veces hay que abrir caminos para los que vienen detrás, y a veces hay que mostrar opciones para que la gente que nos escucha entienda la dignidad del oficio. Y creo que desde ese aspecto ambos somos, a veces, hasta demasiado rígidos en nuestra responsabilidad.
¿Todo el mundo está loco o Dios es sordo?
Hay días en que Dios está sordo como una tapia. Pero, desde luego, también es cierto que el mundo ha enloquecido. Parte de esa falta de cordura se debe a la intolerancia de otras culturas y otras formas de ver la vida que no son las que tenemos nosotros.
¿Realmente la canción le parece una zona de franca libertad? ¿Para quién es esa libertad? ¿Para el que la escribe o para el que la escucha?
Para el que la escucha. Para quien la escribe es masturbación pura. Quiero decir, es poco útil destacar el hecho de que yo me sienta bien por escribir una canción. Pero que un chavo pueda escuchar una canción y hacerse su propio mundo, que además no tenga absolutamente nada que ver con el del creador, creo que es un terreno amplísimo para la libertad de cada uno.
A usted suelen compararlo con Iggy Pop, Michael Hutchence, David Bowie, Jim Morrison, Bob Dylan, Andrés Calamaro… ¿Con quien se siente más identificado?
Con Andrés Calamaro, aunque sea una comparación en la que salgo mal parado, puesto que su obra es mucho mayor a la mía. Me gusta pensar que tenemos algo en común. Me parece un artista jodidamente bueno, el number one. Y me digo: ojalá vean en mí algo de lo que yo veo en él.
¿No le molesta que lo comparen?
Bueno, la prensa es así. La gente intenta encuadrar, encasillar. Si miras mi carrera y escuchas mis discos, e intentas encontrar un parecido con cualquiera de los artistas mencionados, creo que realmente no has podido analizar esos discos.
Irreverente, sensible, rebelde y melancólico, dice su boletín de prensa. ¿Esas son cualidades destacadas de su personalidad?
No, claro que no. Esas son cosas de la disquera. Yo no fui. Aunque coincido con esas apreciaciones; me veo reflejado ahí. Pero no sé si son cualidades. Lo de irreverente, ¿será una cualidad? Está un poco mal que hable de mis cualidades, pero hay algo que no me importa remarcar: soy un tipo muy trabajador y tenaz.
Usted parece haber nacido arriba de un escenario. ¿Hay un Bunbury de entrecasa, que usa chanclas y se hurga la nariz?
Claro. El tipo que se sube al escenario piensa de la misma forma que el de abajo, pero se comporta diferente, porque cree en la magia y en la ilusión, y en esa especie de ritual escénico. Esa es la única diferencia. No puedo creer en un ritual escénico con las chanclas, ni voy a utilizar la magia para ir al supermercado. Sería totalmente ridículo.
![]() Enrique Bunbury |
En Mister Hambre, Auserón le prometió a una chica que si le hacía daño iba a convertirla en canción. Usted en Pequeño parece haber seguido ese mandamiento a rajatablas. ¿Realmente sufrió tanto por amor?
Esa es nuestra arma: podemos vengarnos a través de las canciones. Bueno sí, he sufrido por amor, pero por supuesto que el fin último es hacer buenas canciones. Componer también es una buena terapia; y es, en el fondo, lo que hago. Gracias a muchos discos he conseguido, primero, ahorrarme el dinero del psicoanalista, y luego, superar traumas y obsesiones.
En ese sentido, Pequeño parece un disco de exorcismo, en el que usted convirtió el dolor en arte.
La palabra arte me parece muy grande. Pero sí, convertí el dolor en las canciones de ese disco, y también en el álbum Flamingos. En esos dos discos está mi corazón, si quieres, con el puñal clavado en medio. Pero ahí está.
Algunos de sus movimientos en el escenario parecen propios de un torero. ¿Tuvo alguna vez la fantasía de reinar en la arena, o no le gustan los toros?
No, pero hay algo. Mira, yo soy muy contrario a las corridas por mi condición de vegetariano, y por mi condición de respeto al mundo animal. Pero por otro lado hay algo mágico, ritual, religioso, mitológico y fantástico en el mundo taurino, que me maravilla tanto como el mundo del circo, de la magia o del box, precisamente por la iconografía mitológica de esas disciplinas.
Quienes lo conocieron en Héroes del Silencio dicen que Radical Sonora es su único disco en solitario que vale la pena escuchar. ¿Cree usted que algunos aficionados adquieren derechos de veto?
¿Eso dicen? Me encanta encontrar gente que opine de formas tan raras. Mira, si hay alguien a quien no hay que escuchar es al público, porque tu público puede ser tu mayor verdugo y puede ser tu carcelero. No hay que escucharle. El público siempre mira hacia atrás, mientras un artista debe mirar siempre para adelante.
¿Puede definir el concepto latino en la música contemporánea?
No, no creo en ese concepto. El rock latino me parece una etiqueta horrorosa. Me gusta más la de rock en español. En primera instancia, el rock latino fue absorbido por la influencia cubana, y esa es la influencia que más me interesa. La que me parece repulsiva es la de Miami. Además, no me interesa la etiqueta de rock latino porque intenta unirnos a todos. Y lo bueno del rock en español es que también nos separa. El rock en español no puede ser igual en Argentina, México, Colombia o España. Es una cárcel ridícula, estúpida y mediática.
Víctor Manuel estuvo por aquí hace poco, y se mostró muy preocupado porque ya nadie discute o habla de música. ¿Qué opina al respecto?
Estoy de acuerdo con él. Tenemos que volver a hablar sobre nuestra formación y nuestros favoritos. Vamos a hablar sobre si te gustaba más Eric Burdon con The Animals o con War, o si los Rolling Stones ya no fueron importantes tras la muerte de Brian Jones. ¿Sabes cuándo nos empezó a dar vergüenza hablar de esas cosas? Cuando los críticos empezaron a decir que éramos unos aburridos, que siempre hablábamos de lo mismo ¿Pero no te fastidia? ¿De qué coño vamos a hablar? ¿Del sponsor que tiene nuestra gira? Vamos a hablar de música, que es un tema maravilloso. Es bueno que haya diálogo y discusión. Hemos perdido la pasión porque los medios de comunicación nos vendieron que lo bueno es hablar del puto business. Hay que volver a decir “Yo mato por Bob Dylan”, “No nombrarás a Leonard Cohen en vano”. Dejémonos de hablar de sponsors y de que el último vídeo de no sé quién es cool Primero que los videos no son cool, los videos son una mierda. Lo que sirve es hablar sobre qué bajista te gusta en Deep Purple.
El músico uruguayo Jaime Roos dice que él sale al escenario a matar. ¿Y usted?
La verdad es que sólo tienes dos opciones: salir al escenario a matar o a morir. De otro modo, quédate en casa.
¿Qué hace antes de salir a escena?
Estar con la banda y cantar canciones populares. Intentamos calentar un poquito cantando canciones, a veces hasta esas ridículas de niños como “La gallina turuleca”, de Gaby, Fofó y Miliki. Tomamos un tequilita, una cerveza, o lo que sea, un poco para calentar y otro poco para quitarle lo grueso al asunto.
¿A quiénes le debe usted parte de su éxito artístico?
A mi equipo de management. Ahora son dos personas: Tomás y Nacho. Tomás viene de la época de Héroes y yo le propuse montar una oficina a medias. Y a partir de ahí él me apoyó muchísimo en los momentos difíciles. También creo que Phil Manzanera es una persona clave en mi vida, musicalmente hablando.
Frank Zappa, Jim Morrison, Janis Joplin. ¿De quién le hubiera gustado ser amigo?
De Frank Zappa, porque creo que, intelectualmente, me estimularía más que cualquiera de los otros. Ahora, para irme de juerga, seguramente lo haría con Janis Joplin.
¿Es falsa modestia decir que no es el compositor que todavía que quiere ser?
La música es una carrera muy complicada, es muy difícil encontrar el equilibrio. Afortunadamente, yo me siento hoy mejor que nunca. En cuanto a lo de la falsa modestia… La modestia es hipocresía. Yo no creo que lo que esté diciendo sea falsa modestia; lo que pasa es que está bien que tú no te lo creas. Perfecto, no te lo creas. Pero yo pienso así y ya lo dije.
Fuente: Terra






